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17 diciembre 2018

Cultivo una rosa blanca



Cultivo una rosa blanca 
en junio como en enero 
para el amigo sincero 
que me da su mano franca. 

Y para el cruel que me arranca 
el corazón con que vivo, 
cardo ni ortiga cultivo; 
cultivo la rosa blanca.
José Martí 

01 junio 2014

Tengo

Tengo en mis ovarios
semillas,
poemas sin empezar,
llantos y risas congelados. 
Quisiera poder visitar
esos enormes almacenes,
                        diminutos,
conocer los hijos
que nunca tendré;
pedirles perdón
a través de la sangre.
Gioconda Belli
El ojo de la mujer

20 febrero 2014

Representación y mandato

La representación es una figura originaria del derecho privado, mediante la cual una persona llamada representante asume la voluntad de otra incapaz, llamada representado, y actúa en nombre de ella, con gran libertad, de hecho el representante se subroga la personalidad y en la voluntad del representado, lo sustituye plenamente. En general requieren representante, los menores de edad y los incapacitados.
La organización de un sistema político alrededor de la figura de la representación, modelo defendido originariamente por Montesquieu, concebía pues, al pueblo como una masa de analfabetos incapaces de gobernarse sin caer en la anarquía o el caos, con lo cual la única manera de garantizar la gobernabilidad, la protección y la libertad era mediante la delegación del poder soberano en manos de los más capaces (supuestos representantes). 
La tesis opuesta al constitucionalismo anglosajón montesquiano la modeló Rousseau, gran admirador de la República romana y de sus instituciones. Para Rousseau, inspirándose en Roma, la representación era la negación de la soberanía del pueblo que no puede ser delegada. En contraposición a la figura de la representación, Rousseau defiende la figura del mandato
En el mandato, figura también originaria del derecho privado, se produce un contrato consensual, por el que una persona llamada mandante, que dispone de total lucidez y capacidad, ordena a otra llamada mandatario/a que haga en su nombre tal o cual gestión. No obstante, el mandante no enajena su personalidad ni voluntad, sino que simplemente cede algo de autoridad para que, en su nombre, el mandatario haga determinadas diligencias y vigila constantemente el cumplimiento del mandato, reservándose el derecho de rescindir el mandato en cualquier momento.

Estas y otras muchas cosas estoy aprendiendo con '¡Ahora es cuando, carajo! Del asalto a la transformación del Estado en Bolivia', país que sustituyó la figura de representación por la de mandato. 

31 julio 2013

217. El varón rampante. Italo Calvino.

(...) 
Para explicar lo que eran los 'cuadernos de quejas', Cosimo dijo: 'Intentemos hacer uno'. Cogió un cuaderno escolar y lo colgó del árbol de un cordel, cada uno iba allí y señalaba las cosas que no marchaban. Aparecían quejas de todo tipo: sobre el precio del pescado los pescadores, y los viñadores sobre los diezmos, y los pastores sobre las lindes de los pastos, y los leñadores sobre los bosques comunales, y luego todos las** que tenían parientes en la cárcel, y los que les había dado tormento por cualquier delito, y los que la tenían tomada con los nobles por asuntos de faldas; nunca se acababa. Cosimo pensó que aunque fuera un 'cuaderno de quejas' no era bueno que fuera tan triste, y se le ocurrió la idea de pedir a cada uno que escribiera la cosa que más le habría agradado. Y de nuevo cada uno escribía la suya, esta vez todo para bien; unos hablaban de la hogaza, otros del potaje; unos querían una rubia, otras dos morenos*; a uno le habría gustado dormir todo el día, a otra** ir a buscar setas todo el año; una** quería una carroza con cuatro caballos, otro se contentaba con una cabra; uno habría deseado volver a ver a su madre muerta, otra** encontrarse con los dioses del Olimpo; en fin, todo lo que de bueno hay en el mundo se escribía en el cuaderno, o se dibujaba, porque muchos no sabían escribir, o hasta se pintaba con colores. También Cosimo escribió: Viola. El nombre que hacía años escribía por todas partes.  
Salió un bonito cuaderno y Cosimo lo tituló: 'Cuaderno de quejas y alegrías'. Pero cuando estuvo lleno no había ninguna Asamblea a la que mandarlo, y por eso se quedo allí, colgado de ese árbol con un cordel, y cuando llovió empezó a borrarse y a empaparse, y aquella visión oprimía el corazón de los ombrosenses a causa de la miseria presente y les llenaba de deseos de rebeldía.  
(...)

*a otros dos morenos, en la versión original.
** Eran los, unos y otros en la versión original.

***No es tan difícil usar un lenguaje inclusivo. Esa es mi queja para el 'cuaderno de quejas y alegrías'. Mi alegría es que me ha encantado esta historia.

19 febrero 2013

Siempre fui una joven sin futuro

Aquí tienes el libro en pdf y epub 
Hallá por Marzo de 2011 me estaba preguntando yo porqué los jóvenes no estábamos saliendo a la calle, teniendo en cuenta las condiciones laborales y, por lo tanto, vitales, que el mercado nos imponía. Yo de aquellas intercalaba (intercalo) trabajos mal pagados en empresas que me importaban una mierda, con prácticas infinitas y voluntariados en otros lugares que me interesaban más. Y mi situación no era aislada. Miraba a mi alrededor y todas las personas de mi edad estaban y estamos en la misma. 

De pronto, un día me di cuenta que era muy difícil que nos pusiéramos de acuerdo en salir a la calle. Al no trabajar, al no pertenecer a sindicatos estábamos desorganizados, dispersos, sólos cada uno con nuestras circunstancias. Intentando, al menos, hacernos respetar en lo personal, en el trato personal de esas relaciones laborales, esclavorales, que se nos imponían e imponen y que, muchas veces, no respetan ni eso.

Y entonces un día, vi la convocatoria de Juventud Sin Futuro del 7 de abril y lo publiqué en mi muro de facebook y bajé a la plaza Antón Martín, donde vi muchas caras precarias, como la mía. Sin saberlo, ya había conocido a Juventud Sin Futuro, o su discurso, a través de una pintada en la facultad de Ciencias de la Comunicación que decía 'Violencia es cobrar 600 euros' y que acabó siendo la portada de un trabajo que hicimos sobre la Violencia Económica y sus efectos psicosociales en la juventud. 

Quien sabe qué otras cosas más vi que me influyeron y me hicieron bajar a la Plaza ese día. Lo que sí sé es que Juventud Sin Futuro tuvo la capacidad de unirnos y sacarnos a la calle ese día y que, después, junto  con Democracia Real Ya, fueron el germen de lo que hoy es el 15-M. Un movimiento que sigue siendo tan impredecible como ilusionante.

Hoy termino de leer el libro de Juventud Sin Futuro y sigo enamorándome de esta organización, por su fondo, por sus formas, por sus cabezas, porque me enseñan lo que es la juventud, lo que se la maltrata y utiliza y, en cambio, lo buena que puede llegar a ser, si se quiere. Pero sobre todo, porque me enseña las palabras con las que nombrar las cosas que nos pasan.

Este es sólo un ejemplo:
Ninguna sociedad, pues, ha rendido un culto tan fanático a la juventud como la nuestra; y ninguna sociedad, sin embargo, ha despreciado tanto a los jóvenes. Las cifras son 'tunecinas'. Es cierto, más del 40% de los jóvenes españoles están en paro y los que trabajan lo hacen con contratos basura y con salarios bajísimos. Es cierto: 6 de cada 10 jóvenes entre 18 y 30 años vive con sus padres y el 55% depende de ellos para sobrevivir. 
Pero todo esto parecía soportable mientras lo soportaban. ¿Por qué lo soportaban? La respuesta que dábamos desde la izquierda, con cierta displicencia y mucho pesimismo, tenía que ver con ese largo proceso de despolitización emprendido en los años setenta y que Pasolini llamaba el 'hedonismo de masas': acceso a mercancías y tecnologías baratas que alimentaban la sociedad material y la imaginación común. La 'miseria vital', compartida en realidad con los jóvenes sublevados en el mundo árabe, parecía amortiguada o compensada en Europa por los privilegios de un consumo menudo, de gadget y pizzas, de ipods y refrescos, que en realidad - aún más que la represión- promovía la infantilización permanente de las nuevas generaciones. No sé cuántos golpes puede soportar un cuerpo; pero hay mucho desprecio en suponer que un alma puede aguantar - o incluso reclamar- un número ilimitado de caricias falsas.  
Los adultos pueden querer solamente dinero o sexo o comida; pero lo natural es que los jóvenes quieran ser adultos y ser adulto, aunque el mundo no lo sea, aunque los padres no lo sean, ha significado siempre lo mismo: ser libre, independiente, digno, dueño del propio discurso. ¿Qué es la juventud? La rebelión, no contra los mayores, sino contra la infancia; el deseo irresistible de abandonar la niñez, la negativa radical a ser tratados como niños.

28 diciembre 2012

Moral anarquista (2)

[...] Dejando a un lado las pasiones más fuertes, pensad en el hombre mezquino que engaña a sus amigos, que miente a cada momento, bien para sacar a cualquiera un cigarro, bien por vanidad necia, bien por placer de hacerlo. Pensad en el empresario que roba unos céntimos a cada uno de sus trabajadores para comprar una joya para su mujer o su querida. Pensad en cualquier otro tipo ruín. Todos ellos se limitan a seguir un impulso; todos buscan la satisfacción de una necesidad, o tratan de evitar lo que, para ellos, sería motivo de dolor.
Casi se siente vergüenza al comparar estos canallas mezquinos con el que sacrifica su existencia por la liberación de los oprimidos y sube al cadalso, como subieron tantos nihilistas rusos o anarquistas de otros países... Tan diferentes para la humanidad son los resultados de estos dos tipos de vida que lo mucho que nos atraen los unos nos repelen los otros. Y, sin embargo, si pudiérais hablar con aquel mártir, con la mujer que va a ser ahorcada, en el momento mismo de subir al cadalso, os diría que no cambiaría su vida por la de los perros del zar ni por la del aprovechado que vive de lo que roba a sus trabajadores. En su existencia, en la lucha contra los monstruos poderosos, encuentra su placer más grande. Todo lo que no sea esta lucha, las pequeñas alegrías del burgués y sus mezquinos problemas le parecen despreciables, tan aburridos, tan tristes... ''Vosotros no vivís, vegetáis - os diría-; y yo he vivido'' [...]
Moral anarquista
Kropotkin 

27 diciembre 2012

Moral anarquista

[...] Hace treinta años, la juventud rusa se planteaba apasionadamente esta misma cuestión. 'Seré inmoral', decía un joven nihilista a su amigo, dando rienda suelta a los pensamientos que le atormentaban.  
'¿Por qué no lo había de ser? ¿Porque la Biblia lo quiere? La Biblia no es más que una colección de tradiciones babilónicas y judaicas coleccionadas como los poemas de Homero, las canciones vascas o las leyendas mongolas. ¿Debo yo volver al estadio intelectual de los pueblos semibárbaros de Oriente? 
¿Seré moral porque Kant me habla de un imperativo categórico, de una orden misteriosa que surge del fondo de mí mismo y me obliga a ser moral? Pero ¿por qué ese imperativo categórico ha de tener más derechos sobre mis actos que aquel otro imperativo que de cuando en cuando me incita a emborracharme? ¡Es sólo una palabra, como la de Providencia, o Destino, inventada para encubrir nuestra ignorancia! 
¿O quizá he de ser moral para dar gusto a Bentham, que quiere hacerme creer que seré más feliz si me ahogo por salvar a un desconocido caído al río que si miro cómo se hunde?
¿O bien, por último, porque mi educación es así, porque mi madre me enseñó la moral? pero entonces debo arrodillarme ante una imagen de Cristo o la Virgen, he de respetar al rey, inclinarme ante el juez que sé es un sinvergüenza, todo ellos simplemente porque mi madre, muy buena, pero muy ignorante, me enseñó una serie de tonterías. 
Tengo estos prejuicios, como todo el mundo, e intentaré deshacerme de ellos. Incluso si me repugna ser inmoral, me obligaré a serlo, como cuando siendo adolescente dejé de tener miedo a la oscuridad, al cementerio o a los fantasmas y a los muertos, cosas todas que cuando niño se me habían inspirado. [...]''

La moral anarquista
Kropotkin 

03 julio 2012

Señales

En este mundo, el viento puede cambiar de rumbo de un momento a otro.

Haruki Murakami     
1Q84

11 marzo 2012

Las ciudades sutiles. 3

Si Armilla es así por incompleta o por haber sido demolida, si hay detrás un hechizo o sólo un capricho, lo ignoro. El hecho es que no tiene paredes, ni techos, ni pavimentos: no tiene nada que la haga parecer una ciudad, excepto las cañerías del agua, que suben verticales donde deberían estar las casas y se ramifican donde deberían estar los pisos: una selva de caños que terminan en grifos, duchas, sifones, rebosaderos. Contra el cielo blanquea algún lavabo o bañera u otro artefacto, como frutos tardíos que han quedado colgados de las ramas. Se diría que los fontaneros han terminado su trabajo y se han ido antes de que llegaran los albañiles; o bien que sus instalaciones indestructibles han resistido a una catástrofe, terremoto o corrosión de termitas. 
Abandonada antes o después de haber sido habitada, no se puede decir que Armilla esté desierta. A cualquier hora, alzando los ojos entre las cañerías, no es raro entrever una o muchas mujeres jóvenes, espigadas, de no mucha estatura, que retozan en las bañeras, se arquean bajo las duchas suspendidas por el vacío, hacen abluciones, o se secan, o se perfuman, o se peinan los largos cabellos delante del espejo. Ene l sol brillan los hilos de agua que se proyectan en abanico desde las duchas, los chorros de los grifos, los surtidores, las salpicaduras, la espuma de las esponjas. 
La explicación a que he llegado es ésta: de los cursos de agua canalizados en las tuberías de Armilla han quedado dueñas ninfas y náyades. Habituadas a remontar las venas subterráneas, les ha sido fácil avanzar en su nuevo reino acuático, manar fuentes multiplicadas, encontrar nuevos espejos, nuevos juegos, nuevos modos de gozar del agua. Puede ser que su invasión haya expulsado a los hombres, o puede ser que Armilla haya sido construida por los hombres como un presente votivo para congraciarse con las ninfas ofendidas por la manumisión de las aguas. En todo caso, ahora parecen contentas esas mujercitas: por la mañana se las oye cantar.

Las ciudades invisibles.
Italo Calvino. 

04 septiembre 2011

13 julio 2011

Una fotografía


El fotográfo es el ser contemporáneo por excelencia; a través de su mirada el ahora se vuelve pasado.

Susan Sontag
Sobre la fotografía

10 febrero 2011

Ampliación del campo de batalla

La semana pasada, que estaba yo con problemas de acidez derivados del trato humano, me vino genial leer este libro. Por aquello de la empatía, de no sentir que eres la única que tiene sentimientos de odio hacia... ¿todo?
El narrador de esta novela es un técnico informático hastiado de su inútil trabajo, de su jefe, de las mujeres, del psicoanálisis, del sexo, del ser humano, de la sociedad, de la vida. De todo.
(...)''Me doy cuenta de que fumo cada vez más; debo rondar los cuatro paquetes al día. Fumar cigarrillos se ha convertido en la única parte de verdadera libertad en mi existencia. La única acción con la que me comprometo plenamente, con todo mi ser. Mi único proyecto.''(...)
Con altas dosis de sarcasmo crudo, hiriente y desternillante a un tiempo y un estilo sencillo y directo como un misil, relata el proceso de descomposición en el que se encuentra. Partiendo de un equilibrio imposible entre la realidad y el deseo de abstraerse de ella, el narrador busca son desgana el cabo de la cuerda para pisar, finalmente, tierra firme. Sin embargo, fracasa. La caída libre es inevitable.