totá.
fidedos
A tonta velocidad.
tuyús
«Lo que Ud llama arte es sólo una reproducción mecánica de la naturaleza, de otras personas personas (la primera), o simplemente una fantasía o un esfuerzo para lograr originalidad (la segunda). El verdadero arte es completamente distinto. En las verdaderas obras de arte, especialmente en las antiguas, se encuentran muchas cosas que son casi imposibles de explicar. Contienen 'algo' que no existe en las obras modernas. (...) Hay una diferencia enorme entre el arte del que habla Ud y el arte del que hablo yo. En el arte suyo todo es subjetivo. (...) Todo es accidental, ósea que todo se basa en asociaciones accidentales: la impresión del artista y su creación, la percepción de los espectadores, oyentes o lectores. En el verdadero arte no hay nada que sea accidental. (...) Este es el verdadero arte, el arte objetivo. Imaginemos una obra científica, un libro sobre química o astronomía. Es imposible que una persona lo entienda en una forma y otra en forma distinta. Todo aquel que esté suficientemente preparado y que pueda comprender el libro, comprenderá lo que el autor quiso decir. Y lo comprenderá justamente en la forma en que el autor quiso decirlo. Una obra de arte objetivo es lo mismo que esos libros, sólo que afecta al lado emocional y no el lado intelectual de la persona».
«'La inteligencia del Sol es una inteligencia divina', respondió G. 'Pero la Tierra también puede llegar a serlo'»
«En cuanto a escritoras, actores, músicos, artistas y personas políticas, casi sin excepción son todas enfermas. ¿Y de qué sufren? En primer lugar, de una opinión extraordinaria de sí mismas, luego de las exigencias y, finalmente, de la "consideración", es decir, de una predisposición a ofenderse ante la más mínima falta de comprensión o aprecio».
(...)
«Cuando se experimentan aisladamente, cualquier cosa o fenómeno, pueden representarse como un círculo cerrado, es decir, como un proceso ininterrumpido que se repite eternamente a sí mismo. El círculo simboliza ese proceso y los puntos separados en la división de la circunferencia simbolizan las etapas de ese proceso. El símbolo en su conjunto representa do, es decir, algo con una existencia ordenada y completa. Es un círculo, un ciclo completo. El símbolo contiene en su interior todo lo necesario para su propia existencia. Está aislado de su entorno»
(...)
G.I. Gurdjieff.En busca del Ser. Ediciones la llave. pág. 356.
Cuando te sientas triste
toca tu tambor te va a recordar el latido del corazón de tu madre.
Cuando no entiendas nada
Prende el sahumador, el humo de copal te purificará el alma.
Cuando sientas miedo
báñate con agua llena de flores y plantas ellas se deshacen de todos los fantasmas.
Cuando sientas apego
habla con el fuego el es el maestro de la transformación.
Cuando estés estancada
pregúntale a tu abuela agua, ella te contará cómo el movimiento te regala la fluidez.
Cuando tu cabeza de muchas vueltas toca el caracol, la fuerza de tu aliento despejará con el viento esas dudas y dolor.
Cuando pierdas tu conexión,
reza con tabaco y el elevara tus mensajes a los ancestros.
Cuando quieras morirte
habla con la tierra, ella sabe de renacimientos.
Pero no te sientas sola, que todos los espíritus están a tu lado.
Estás acompañada de una tribu llena de amor y luz.
Estás acompañada de un sol que te calienta y protege cada día de tu vida.
-Lucrecia Astronauta-
Para mí, los árboles siempre han sido los predicadores más penetrantes. Los venero cuando viven en tribus y familias, en bosques y arboledas. Y aún más los respeto cuando están solos. Son como personas solitarias. No como los ermitaños que se han alejado de alguna debilidad, sino como los grandes hombres solitarios, como Beethoven y Nietzsche. En sus ramas más altas el mundo cruje, sus raíces descansan en el infinito; pero no se pierden allí, luchan con toda la fuerza de sus vidas por una sola cosa: cumplir sus propias leyes, construir su propia forma, representarse a sí mismos.
Nada es más sagrado, nada es más ejemplar que un árbol hermoso y fuerte. Cuando un árbol se corta y revela su desnuda herida de muerte al sol, se puede leer toda su historia en el disco luminoso inscrito de su tronco: en los anillos de sus años, sus cicatrices, toda la lucha, todo el sufrimiento, toda la enfermedad, toda la felicidad y la prosperidad están escritas con sinceridad, los años estrechos y los años lujosos, los ataques soportados, las tormentas superadas. Y todo joven agricultor sabe que la madera más dura y noble tiene los anillos más estrechos, que en lo alto de las montañas y en continuo peligro crecen los árboles más indestructibles, más fuertes, los perfectos.
Los árboles son santuarios. Quien sabe hablar con ellos, quien sabe escucharlos, puede aprender la verdad. No predican el aprendizaje y los preceptos, predican, sin inmutarse por los detalles, la antigua ley de la vida.
Un árbol dice: Una semilla está oculta en mí, una chispa, un pensamiento, soy vida de la vida eterna. El intento y el riesgo que la eterna madre llevó a cabo conmigo son únicos, la forma y las venas de mi piel, el juego más pequeño de hojas en mis ramas y la cicatriz más pequeña en mi corteza. Fui hecho para dar forma y revelar lo eterno en mi detalle más pequeño y especial.
Un árbol dice: Mi fuerza es la confianza. No sé nada acerca de mis padres, no sé nada acerca de los mil hijos que cada año salen de mí. Vivo el secreto de mi semilla hasta el final, y no me importa nada más. Confío en que Dios está en mí. Confío en que mi labor es sagrada. Con esta confianza vivo.
Cuando somos golpeados y ya no podemos soportar nuestras vidas, entonces un árbol tiene algo que decirnos: ¡Quédate quieto! ¡Estate quieto! ¡Mírame! La vida no es fácil, la vida no es difícil. Esos son pensamientos infantiles. El hogar no está aquí ni allí. O el hogar está dentro de ti o el hogar no está en ninguna parte.
Un anhelo de deambular desgarra mi corazón cuando escucho a los árboles crujir por el viento en la noche. Si una los escucha en silencio durante largo rato, este anhelo revela su núcleo, su significado. No es tanto una cuestión de escapar del sufrimiento de una, aunque pueda parecerlo. Es un anhelo por el hogar, por un recuerdo de la madre, por nuevas metáforas para la vida. Esto lleva a casa. Cada camino lleva a casa, cada paso es el nacimiento, cada paso es la muerte, cada tumba es la madre.
Así que el árbol cruje por la noche, cuando nos sentimos incómodos ante nuestros propios pensamientos infantiles: los árboles tienen pensamientos largos, respiran mucho y descansan, al igual que tienen vidas más largas que las nuestras. Son más sabios que nosotros, siempre que no los escuchemos. Pero cuando hemos aprendido a escuchar los árboles, la brevedad, la rapidez y la prisa infantil de nuestros pensamientos logran una alegría incomparable. Quien ha aprendido a escuchar los árboles ya no quiere ser un árbol. No quiere ser nada más que lo que es. Eso es el hogar. Eso es felicidad.
"En el medio del odio me pareció que había dentro de mí un amor invencible. En medio de las lágrimas me pareció que había dentro de mí una sonrisa invencible. En medio del caos me pareció que había dentro de mí una calma invencible.
Me di cuenta, a pesar de todo, de que en medio del invierno había dentro de mí un verano invencible. Y eso me hace feliz. Porque no importa lo duro que el mundo empuje en mi contra, dentro de mí hay algo mejor empujando de vuelta."
ALBERT CAMUS
Cultivo una rosa blanca
en junio como en enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca.
Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo la rosa blanca.
Tengo en mis ovarios
semillas,
poemas sin empezar,
llantos y risas congelados.
Quisiera poder visitar
esos enormes almacenes,
diminutos,
conocer los hijos
que nunca tendré;
pedirles perdón
a través de la sangre.Gioconda BelliEl ojo de la mujer
La representación es una figura originaria del derecho privado, mediante la cual una persona llamada representante asume la voluntad de otra incapaz, llamada representado, y actúa en nombre de ella, con gran libertad, de hecho el representante se subroga la personalidad y en la voluntad del representado, lo sustituye plenamente. En general requieren representante, los menores de edad y los incapacitados.
La organización de un sistema político alrededor de la figura de la representación, modelo defendido originariamente por Montesquieu, concebía pues, al pueblo como una masa de analfabetos incapaces de gobernarse sin caer en la anarquía o el caos, con lo cual la única manera de garantizar la gobernabilidad, la protección y la libertad era mediante la delegación del poder soberano en manos de los más capaces (supuestos representantes).
La tesis opuesta al constitucionalismo anglosajón montesquiano la modeló Rousseau, gran admirador de la República romana y de sus instituciones. Para Rousseau, inspirándose en Roma, la representación era la negación de la soberanía del pueblo que no puede ser delegada. En contraposición a la figura de la representación, Rousseau defiende la figura del mandato.
En el mandato, figura también originaria del derecho privado, se produce un contrato consensual, por el que una persona llamada mandante, que dispone de total lucidez y capacidad, ordena a otra llamada mandatario/a que haga en su nombre tal o cual gestión. No obstante, el mandante no enajena su personalidad ni voluntad, sino que simplemente cede algo de autoridad para que, en su nombre, el mandatario haga determinadas diligencias y vigila constantemente el cumplimiento del mandato, reservándose el derecho de rescindir el mandato en cualquier momento.
Estas y otras muchas cosas estoy aprendiendo con '¡Ahora es cuando, carajo! Del asalto a la transformación del Estado en Bolivia', país que sustituyó la figura de representación por la de mandato.
Concessions in the water sector
are often subject to specific and complex arrangements
which require a particular consideration
given the importance of water as a public good of fundamental value
to all EU citizens.
The special features of those arrangements
justify exclusion in the field of water from the scope of this
Directive.
The exclusion will cover works and services concessions
to provide or operate fixed networks
intended to provide a service to the public
in connection with the production, transport or distribution
of drinking water
or supply drinking water to such networks.
Concession services for disposal or treatment
of sewage
and for hydraulic engineering projects,
irrigation
or land drainage(provided that the volume of waterto be used for the supply of drinking water
represents more than 20 % of the total volume of
water made available by suchprojects or irrigation
or drainage installations)shall also be excluded
insofar as they are connected with
an the activity referred to above.
Ella dijo:
— Soy tuya.
Él dio un paso atrás:
— ¡Pero no! Tú tienes que ser libre.
Ella dijo:
— Soy tuya,
y por eso soy libre.
Él dijo:
— No es posible.
Ella dijo:
— Desde luego,
no entiendes absolutamente nada.
Escucha que soy tuya
como si lo dijesen
el viento, el mar o las enredaderas.
Él abrió mucho los ojos.
Ella dijo:
— Se llama bien común,
y se define
porque tenerlo tú
ni lo aleja del resto
ni podría
volverlo más pequeño.
De “Los idiomas comunes”Laura Casielles (2010, Hiperión).
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Ninguna sociedad, pues, ha rendido un culto tan fanático a la juventud como la nuestra; y ninguna sociedad, sin embargo, ha despreciado tanto a los jóvenes. Las cifras son 'tunecinas'. Es cierto, más del 40% de los jóvenes españoles están en paro y los que trabajan lo hacen con contratos basura y con salarios bajísimos. Es cierto: 6 de cada 10 jóvenes entre 18 y 30 años vive con sus padres y el 55% depende de ellos para sobrevivir.
Pero todo esto parecía soportable mientras lo soportaban. ¿Por qué lo soportaban? La respuesta que dábamos desde la izquierda, con cierta displicencia y mucho pesimismo, tenía que ver con ese largo proceso de despolitización emprendido en los años setenta y que Pasolini llamaba el 'hedonismo de masas': acceso a mercancías y tecnologías baratas que alimentaban la sociedad material y la imaginación común. La 'miseria vital', compartida en realidad con los jóvenes sublevados en el mundo árabe, parecía amortiguada o compensada en Europa por los privilegios de un consumo menudo, de gadget y pizzas, de ipods y refrescos, que en realidad - aún más que la represión- promovía la infantilización permanente de las nuevas generaciones. No sé cuántos golpes puede soportar un cuerpo; pero hay mucho desprecio en suponer que un alma puede aguantar - o incluso reclamar- un número ilimitado de caricias falsas.
Los adultos pueden querer solamente dinero o sexo o comida; pero lo natural es que los jóvenes quieran ser adultos y ser adulto, aunque el mundo no lo sea, aunque los padres no lo sean, ha significado siempre lo mismo: ser libre, independiente, digno, dueño del propio discurso. ¿Qué es la juventud? La rebelión, no contra los mayores, sino contra la infancia; el deseo irresistible de abandonar la niñez, la negativa radical a ser tratados como niños.
(...) Temblando fue hasta el velador y cogió el revólver, pero recordó su nueva promesa, y durante un larguísimo tiempo permaneció allí de pie, limpiando obstinadamente con la uña una mancha del tambor. (...)
Me gusta sentarme en el suelo del baño cerca del calor y ver el vaho en el ambiente. Mirar el cuerpo, cada dedo del pie o cada vello de las piernas. Refugiarme a pensar para escribirlo en el cristal empavonado. Luego borrarlo. Es como tener secretos.
Un instante de Blanca González.
[...] Dejando a un lado las pasiones más fuertes, pensad en el hombre mezquino que engaña a sus amigos, que miente a cada momento, bien para sacar a cualquiera un cigarro, bien por vanidad necia, bien por placer de hacerlo. Pensad en el empresario que roba unos céntimos a cada uno de sus trabajadores para comprar una joya para su mujer o su querida. Pensad en cualquier otro tipo ruín. Todos ellos se limitan a seguir un impulso; todos buscan la satisfacción de una necesidad, o tratan de evitar lo que, para ellos, sería motivo de dolor.
Casi se siente vergüenza al comparar estos canallas mezquinos con el que sacrifica su existencia por la liberación de los oprimidos y sube al cadalso, como subieron tantos nihilistas rusos o anarquistas de otros países... Tan diferentes para la humanidad son los resultados de estos dos tipos de vida que lo mucho que nos atraen los unos nos repelen los otros. Y, sin embargo, si pudiérais hablar con aquel mártir, con la mujer que va a ser ahorcada, en el momento mismo de subir al cadalso, os diría que no cambiaría su vida por la de los perros del zar ni por la del aprovechado que vive de lo que roba a sus trabajadores. En su existencia, en la lucha contra los monstruos poderosos, encuentra su placer más grande. Todo lo que no sea esta lucha, las pequeñas alegrías del burgués y sus mezquinos problemas le parecen despreciables, tan aburridos, tan tristes... ''Vosotros no vivís, vegetáis - os diría-; y yo he vivido'' [...]
[...] Hace treinta años, la juventud rusa se planteaba apasionadamente esta misma cuestión. 'Seré inmoral', decía un joven nihilista a su amigo, dando rienda suelta a los pensamientos que le atormentaban.
'¿Por qué no lo había de ser? ¿Porque la Biblia lo quiere? La Biblia no es más que una colección de tradiciones babilónicas y judaicas coleccionadas como los poemas de Homero, las canciones vascas o las leyendas mongolas. ¿Debo yo volver al estadio intelectual de los pueblos semibárbaros de Oriente?
¿Seré moral porque Kant me habla de un imperativo categórico, de una orden misteriosa que surge del fondo de mí mismo y me obliga a ser moral? Pero ¿por qué ese imperativo categórico ha de tener más derechos sobre mis actos que aquel otro imperativo que de cuando en cuando me incita a emborracharme? ¡Es sólo una palabra, como la de Providencia, o Destino, inventada para encubrir nuestra ignorancia!
¿O quizá he de ser moral para dar gusto a Bentham, que quiere hacerme creer que seré más feliz si me ahogo por salvar a un desconocido caído al río que si miro cómo se hunde?
¿O bien, por último, porque mi educación es así, porque mi madre me enseñó la moral? pero entonces debo arrodillarme ante una imagen de Cristo o la Virgen, he de respetar al rey, inclinarme ante el juez que sé es un sinvergüenza, todo ellos simplemente porque mi madre, muy buena, pero muy ignorante, me enseñó una serie de tonterías.
Tengo estos prejuicios, como todo el mundo, e intentaré deshacerme de ellos. Incluso si me repugna ser inmoral, me obligaré a serlo, como cuando siendo adolescente dejé de tener miedo a la oscuridad, al cementerio o a los fantasmas y a los muertos, cosas todas que cuando niño se me habían inspirado. [...]''