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13 febrero 2020

Sobre el arte

El sol en la 49 me sigue teniendo para dentro. Eso o estoy entrando en el otoño de mi ciclo menstrual. Otoño que para mi sería como primavera. Creo que ya te he contado que una parte de mi está en el otro hemisferio. Osea que en el Otoño de mi ciclo que sería mi primavera dislocada no quiero ver a nadie. Ni que me vean. Condiciones ideales para cruzarme la ciudad y llevarte de paseo.

Apago el móvil. Basta de instagram. El instragram es la nueva tele.

Hay que prestar mucha atención a lo que dejamos entrar. Hoy he sido consciente de la materialización de dos pensamientos. Dos. En menos de dos horas dos pensamientos se han materializado. Vivir en la era del plasma es lo que tiene. Como dice el pesadoto Parise, esto es así, lo que cambia es si lo haces consciente o no, pero estás creando realidad a cada paso.

Yo hoy he dado muchos pasos. Estaba aburrida de tener la cadera encasquillada. Así que me he acompañado de Alice Wonder y me he ido al CAB. La segunda de las exposiciones me ha sorprendido mucho, la tercera no la he soportado y la primera estaba bien. Sin más. Yo no tengo ni idea de arte. A duras penas puedo imaginarme a las personas haciendo arte. ¿Qué será el arte? No lo sé, ni en qué se distingue de la decoración, el interiorismo o un chiste.

Ayer leí la visión de Gurdjieff del arte. Como con muchas, todas, las cosas que leí, me explotó el cerebro o se crearon nuevas conexiones neuronales, todavía no lo sé.

«Lo que Ud llama arte es sólo una reproducción mecánica de la naturaleza, de otras personas personas (la primera), o simplemente una fantasía o un esfuerzo para lograr originalidad (la segunda). El verdadero arte es completamente distinto. En las verdaderas obras de arte, especialmente en las antiguas, se encuentran muchas cosas que son casi imposibles de explicar. Contienen 'algo' que no existe en las obras modernas. (...) Hay una diferencia enorme entre el arte del que habla Ud y el arte del que hablo yo. En el arte suyo todo es subjetivo. (...) Todo es accidental, ósea que todo se basa en asociaciones accidentales: la impresión del artista y su creación, la percepción de los espectadores, oyentes o lectores. En el verdadero arte no hay nada que sea accidental. (...) Este es el verdadero arte, el arte objetivo. Imaginemos una obra científica, un libro sobre química o astronomía. Es imposible que una persona lo entienda en una forma y otra en forma distinta. Todo aquel que esté suficientemente preparado y que pueda comprender el libro, comprenderá lo que el autor quiso decir. Y lo comprenderá justamente en la forma en que el autor quiso decirlo. Una obra de arte objetivo es lo mismo que esos libros, sólo que afecta al lado emocional y no el lado intelectual de la persona».

Al leer esto me transporto al Koricancha, Cusco, Perú. Si la Iglesia Católica no fuera una apisonadora despiadada y corrupta, ese sitio sería hoy el lugar central de culto de la tradición andina. El templo del Sol. Parece que los incas, los hijos del Sol, como algunas gentes les llaman, compartían algún conocimiento con Gurdjieff que a la Iglesia Católica se le escapa.

«'La inteligencia del Sol es una inteligencia divina', respondió G. 'Pero la Tierra también puede llegar a serlo'»

Koricancha fue un lugar que me conmovió energéticamente de una forma única hasta entonces. No se explicarlo. Tenía el cuerpo estremecido y en algunas salas la sensación era más evidente que en otras. La guía que iba conmigo me preguntó si estaba bien cuando delante de una plancha de metal con algunos grabados me puse a llorar. Le dije que creía que sí, que creía que estaba llorando a causa de la plancha y le pregunté qué querían decir aquellas formas. Me dijo que eran las Pléyades.

Después, la conversación con la guía terminó en espíritus, seres sin cuerpo, presencias y esas cosas tan típicas de Iker Jiménez y esa visión tan cortita de lo paranormal. Se emocionó hablando de ello y le agradecí la apertura, recuerdo, mientras me quedé preguntándome cuándo iba a llegar alguien a explicarme algo de aquello. Las pléyades y ese llanto. Koricancha y ese cuerpo mio del revés... Creo que ayer G me ayudó a atar algún cabo.

Pienso en hacer arte así, cosas pequeñas, intencionales, experimentar que para eso estamos aquí, pienso en el arte Damanhuriano. ¿Tendrían ellos presente esa concepción del arte? Quisiera ver más arte como el que ví en Perú y tal vez en Egipto (pero entonces yo estaba dormida). Ver cosas inspiradoras, agradeciendo las preguntas que llegan hoy y que son las que nos hacen avanzar y no el pastiche de la planta baja. De todos modos, si se trata de decoración o de ocurrencia, me ha parecido mucho más artístico este letrero que me he encontrado de camino. Peluda es una palabra ganadora. Siempre.

De todos modos, yo iba al CAB a meditar. A constatar, en el silencio de unos 30 jipis reunidos, el gusto y la insistencia de los video artistas por los sonidos machaconamente irritantes y repetitivos sin ningún tipo de trascendencia ni gozo sonoro. Objetivamente, creo que todas las personas que estábamos ahí, hubiéramos preferido el modo muteado de ese video.

Al salir hablamos de Florence and the machine y de cómo cambió al hacerse famosa. En la catedral hay un rodaje. Recuerdo esa parte del texto que traduje esta mañana:

«En cuanto a escritoras, actores, músicos, artistas y personas políticas, casi sin excepción son todas enfermas. ¿Y de qué sufren? En primer lugar, de una opinión extraordinaria de sí mismas, luego de las exigencias y, finalmente, de la "consideración", es decir, de una predisposición a ofenderse ante la más mínima falta de comprensión o aprecio».

Y yo sigo para dentro. Poniendo atención para no volverme más gilipollas.

31 enero 2020

Do en el eneagrama



(...)

«Cuando se experimentan aisladamente, cualquier cosa o fenómeno, pueden representarse como un círculo cerrado, es decir, como un proceso ininterrumpido que se repite eternamente a sí mismo. El círculo simboliza ese proceso y los puntos separados en la división de la circunferencia simbolizan las etapas de ese proceso. El símbolo en su conjunto representa do, es decir, algo con una existencia ordenada y completa. Es un círculo, un ciclo completo. El símbolo contiene en su interior todo lo necesario para su propia existencia. Está aislado de su entorno»

(...)
G.I. Gurdjieff.En busca del Ser. Ediciones la llave. pág. 356. 
 

27 febrero 2019

A todas las chamanas, todas.

Cuando te sientas triste
toca tu tambor te va a recordar el latido del corazón de tu madre. 
Cuando no entiendas nada
Prende el sahumador, el humo de copal te purificará el alma. 
Cuando sientas miedo
báñate con agua llena de flores y plantas ellas se deshacen de todos los fantasmas. 
Cuando sientas apego
habla con el fuego el es el maestro de la transformación.  
Cuando estés estancada
pregúntale a tu abuela agua, ella te contará cómo el movimiento te regala la fluidez. 

Cuando tu cabeza de muchas vueltas toca el caracol, la fuerza de tu aliento despejará con el viento esas dudas y dolor. 
Cuando pierdas tu conexión,
reza con tabaco y el elevara tus mensajes a los ancestros. 
Cuando quieras morirte
habla con la tierra, ella sabe de renacimientos. 
Pero no te sientas sola, que todos los espíritus están a tu lado.  
Estás acompañada de una tribu llena de amor y luz. 
Estás acompañada de un sol que te calienta y protege cada día de tu vida. 
-Lucrecia Astronauta-

20 febrero 2019

Lo que aprendí de los árboles

Para mí, los árboles siempre han sido los predicadores más penetrantes. Los venero cuando viven en tribus y familias, en bosques y arboledas. Y aún más los respeto cuando están solos. Son como personas solitarias. No como los ermitaños que se han alejado de alguna debilidad, sino como los grandes hombres solitarios, como Beethoven y Nietzsche. En sus ramas más altas el mundo cruje, sus raíces descansan en el infinito; pero no se pierden allí, luchan con toda la fuerza de sus vidas por una sola cosa: cumplir sus propias leyes, construir su propia forma, representarse a sí mismos. 
Nada es más sagrado, nada es más ejemplar que un árbol hermoso y fuerte. Cuando un árbol se corta y revela su desnuda herida de muerte al sol, se puede leer toda su historia en el disco luminoso inscrito de su tronco: en los anillos de sus años, sus cicatrices, toda la lucha, todo el sufrimiento, toda la enfermedad, toda la felicidad y la prosperidad están escritas con sinceridad, los años estrechos y los años lujosos, los ataques soportados, las tormentas superadas. Y todo joven agricultor sabe que la madera más dura y noble tiene los anillos más estrechos, que en lo alto de las montañas y en continuo peligro crecen los árboles más indestructibles, más fuertes, los perfectos. 
Los árboles son santuarios. Quien sabe hablar con ellos, quien sabe escucharlos, puede aprender la verdad. No predican el aprendizaje y los preceptos, predican, sin inmutarse por los detalles, la antigua ley de la vida. 
Un árbol dice: Una semilla está oculta en mí, una chispa, un pensamiento, soy vida de la vida eterna. El intento y el riesgo que la eterna madre llevó a cabo conmigo son únicos, la forma y las venas de mi piel, el juego más pequeño de hojas en mis ramas y la cicatriz más pequeña en mi corteza. Fui hecho para dar forma y revelar lo eterno en mi detalle más pequeño y especial. 
Un árbol dice: Mi fuerza es la confianza. No sé nada acerca de mis padres, no sé nada acerca de los mil hijos que cada año salen de mí. Vivo el secreto de mi semilla hasta el final, y no me importa nada más. Confío en que Dios está en mí. Confío en que mi labor es sagrada. Con esta confianza vivo.
Cuando somos golpeados y ya no podemos soportar nuestras vidas, entonces un árbol tiene algo que decirnos: ¡Quédate quieto! ¡Estate quieto! ¡Mírame! La vida no es fácil, la vida no es difícil. Esos son pensamientos infantiles. El hogar no está aquí ni allí. O el hogar está dentro de ti o el hogar no está en ninguna parte.
Un anhelo de deambular desgarra mi corazón cuando escucho a los árboles crujir por el viento en la noche. Si una los escucha en silencio durante largo rato, este anhelo revela su núcleo, su significado. No es tanto una cuestión de escapar del sufrimiento de una, aunque pueda parecerlo. Es un anhelo por el hogar, por un recuerdo de la madre, por nuevas metáforas para la vida. Esto lleva a casa. Cada camino lleva a casa, cada paso es el nacimiento, cada paso es la muerte, cada tumba es la madre.

Así que el árbol cruje por la noche, cuando nos sentimos incómodos ante nuestros propios pensamientos infantiles: los árboles tienen pensamientos largos, respiran mucho y descansan, al igual que tienen vidas más largas que las nuestras. Son más sabios que nosotros, siempre que no los escuchemos. Pero cuando hemos aprendido a escuchar los árboles, la brevedad, la rapidez y la prisa infantil de nuestros pensamientos logran una alegría incomparable. Quien ha aprendido a escuchar los árboles ya no quiere ser un árbol. No quiere ser nada más que lo que es. Eso es el hogar. Eso es felicidad.

23 diciembre 2018

Calor invernal

"En el medio del odio me pareció que había dentro de mí un amor invencible. En medio de las lágrimas me pareció que había dentro de mí una sonrisa invencible. En medio del caos me pareció que había dentro de mí una calma invencible.
Me di cuenta, a pesar de todo, de que en medio del invierno había dentro de mí un verano invencible. Y eso me hace feliz. Porque no importa lo duro que el mundo empuje en mi contra, dentro de mí hay algo mejor empujando de vuelta." 
ALBERT CAMUS

17 diciembre 2018

Cultivo una rosa blanca



Cultivo una rosa blanca 
en junio como en enero 
para el amigo sincero 
que me da su mano franca. 

Y para el cruel que me arranca 
el corazón con que vivo, 
cardo ni ortiga cultivo; 
cultivo la rosa blanca.
José Martí 

11 agosto 2014

BUKKOKUJI (6 - I - 83)

Limpiando el remanso,
turbias sus aguas
se han teñido. 

El tiempo pasa,
lo que fué turbio,
en espejo cristalino 
se ha convertido. 

Aguas mansas,
tranquilas, en el fondo
tienen lo que pesa, 
lo que no ...
flotando se va al río. 

El río va al mar,
en el mar no hay ríos,
agua y más agua,
fondo, litoral,
y en lo alto,
azul manto con
sol o estrellas,
con nubes o sin ellas,
que dá color a este mar,
de muchos ríos.

El mar es mar,
también es río,
por eso tiene orillas,
y el viento lo peina
con muchos rizos.

Su fondo,
aguas tranquilas
que no saben,
si son mar o son río,
que desconocen
qué es agua,
y son, sin serlo,
agua, mar y río.

Aguas turbias o claras,
mansas o bravas,
solo yo lo veo,
ellas son,
cosas y agua,
unidas y distintas,
una a una y Una,
¡Agua!

01 junio 2014

Tengo

Tengo en mis ovarios
semillas,
poemas sin empezar,
llantos y risas congelados. 
Quisiera poder visitar
esos enormes almacenes,
                        diminutos,
conocer los hijos
que nunca tendré;
pedirles perdón
a través de la sangre.
Gioconda Belli
El ojo de la mujer

20 febrero 2014

Representación y mandato

La representación es una figura originaria del derecho privado, mediante la cual una persona llamada representante asume la voluntad de otra incapaz, llamada representado, y actúa en nombre de ella, con gran libertad, de hecho el representante se subroga la personalidad y en la voluntad del representado, lo sustituye plenamente. En general requieren representante, los menores de edad y los incapacitados.
La organización de un sistema político alrededor de la figura de la representación, modelo defendido originariamente por Montesquieu, concebía pues, al pueblo como una masa de analfabetos incapaces de gobernarse sin caer en la anarquía o el caos, con lo cual la única manera de garantizar la gobernabilidad, la protección y la libertad era mediante la delegación del poder soberano en manos de los más capaces (supuestos representantes). 
La tesis opuesta al constitucionalismo anglosajón montesquiano la modeló Rousseau, gran admirador de la República romana y de sus instituciones. Para Rousseau, inspirándose en Roma, la representación era la negación de la soberanía del pueblo que no puede ser delegada. En contraposición a la figura de la representación, Rousseau defiende la figura del mandato
En el mandato, figura también originaria del derecho privado, se produce un contrato consensual, por el que una persona llamada mandante, que dispone de total lucidez y capacidad, ordena a otra llamada mandatario/a que haga en su nombre tal o cual gestión. No obstante, el mandante no enajena su personalidad ni voluntad, sino que simplemente cede algo de autoridad para que, en su nombre, el mandatario haga determinadas diligencias y vigila constantemente el cumplimiento del mandato, reservándose el derecho de rescindir el mandato en cualquier momento.

Estas y otras muchas cosas estoy aprendiendo con '¡Ahora es cuando, carajo! Del asalto a la transformación del Estado en Bolivia', país que sustituyó la figura de representación por la de mandato. 

15 septiembre 2013

Water away from the award of concession contracts


Concessions in the water sector
are often subject to specific and complex arrangements
which require a particular consideration
given the importance of water as a public good of fundamental value
to all EU citizens.  
The special features of those arrangements
justify exclusion in the field of water from the scope of this
Directive.  
The exclusion will cover works and services concessions
to provide or operate fixed networks
intended to provide a service to the public
in connection with the production, transport or distribution
of drinking water
or supply drinking water to such networks.  
Concession services for disposal or treatment
of sewage
and for hydraulic engineering projects,
irrigation
or land drainage
(provided that the volume of water 
to be used for the supply of drinking water  
represents more than 20 % of the total volume of 
water made available by such 
projects or irrigation 
or drainage installations) 
shall also be excluded
insofar as they are connected with 
an the activity referred to above.

Si hace dos años alguien 
me hubiese dicho que hoy estaría leyendo estas cosas, 
no le hubiese creído. 

13 septiembre 2013

Economía sostenible

Ella dijo:
        — Soy tuya. 
Él dio un paso atrás:
        — ¡Pero no! Tú tienes que ser libre. 
Ella dijo:
        — Soy tuya,
        y por eso soy libre. 
Él dijo:
        — No es posible. 
Ella dijo:
        — Desde luego,
        no entiendes absolutamente nada.
        Escucha que soy tuya
        como si lo dijesen
        el viento, el mar o las enredaderas. 
Él abrió mucho los ojos. 
Ella dijo:
        — Se llama bien común,
        y se define
        porque tenerlo tú
        ni lo aleja del resto
        ni podría
        volverlo más pequeño.

De “Los idiomas comunes”
Laura Casielles (2010, Hiperión).

19 febrero 2013

Siempre fui una joven sin futuro

Aquí tienes el libro en pdf y epub 
Hallá por Marzo de 2011 me estaba preguntando yo porqué los jóvenes no estábamos saliendo a la calle, teniendo en cuenta las condiciones laborales y, por lo tanto, vitales, que el mercado nos imponía. Yo de aquellas intercalaba (intercalo) trabajos mal pagados en empresas que me importaban una mierda, con prácticas infinitas y voluntariados en otros lugares que me interesaban más. Y mi situación no era aislada. Miraba a mi alrededor y todas las personas de mi edad estaban y estamos en la misma. 

De pronto, un día me di cuenta que era muy difícil que nos pusiéramos de acuerdo en salir a la calle. Al no trabajar, al no pertenecer a sindicatos estábamos desorganizados, dispersos, sólos cada uno con nuestras circunstancias. Intentando, al menos, hacernos respetar en lo personal, en el trato personal de esas relaciones laborales, esclavorales, que se nos imponían e imponen y que, muchas veces, no respetan ni eso.

Y entonces un día, vi la convocatoria de Juventud Sin Futuro del 7 de abril y lo publiqué en mi muro de facebook y bajé a la plaza Antón Martín, donde vi muchas caras precarias, como la mía. Sin saberlo, ya había conocido a Juventud Sin Futuro, o su discurso, a través de una pintada en la facultad de Ciencias de la Comunicación que decía 'Violencia es cobrar 600 euros' y que acabó siendo la portada de un trabajo que hicimos sobre la Violencia Económica y sus efectos psicosociales en la juventud. 

Quien sabe qué otras cosas más vi que me influyeron y me hicieron bajar a la Plaza ese día. Lo que sí sé es que Juventud Sin Futuro tuvo la capacidad de unirnos y sacarnos a la calle ese día y que, después, junto  con Democracia Real Ya, fueron el germen de lo que hoy es el 15-M. Un movimiento que sigue siendo tan impredecible como ilusionante.

Hoy termino de leer el libro de Juventud Sin Futuro y sigo enamorándome de esta organización, por su fondo, por sus formas, por sus cabezas, porque me enseñan lo que es la juventud, lo que se la maltrata y utiliza y, en cambio, lo buena que puede llegar a ser, si se quiere. Pero sobre todo, porque me enseña las palabras con las que nombrar las cosas que nos pasan.

Este es sólo un ejemplo:
Ninguna sociedad, pues, ha rendido un culto tan fanático a la juventud como la nuestra; y ninguna sociedad, sin embargo, ha despreciado tanto a los jóvenes. Las cifras son 'tunecinas'. Es cierto, más del 40% de los jóvenes españoles están en paro y los que trabajan lo hacen con contratos basura y con salarios bajísimos. Es cierto: 6 de cada 10 jóvenes entre 18 y 30 años vive con sus padres y el 55% depende de ellos para sobrevivir. 
Pero todo esto parecía soportable mientras lo soportaban. ¿Por qué lo soportaban? La respuesta que dábamos desde la izquierda, con cierta displicencia y mucho pesimismo, tenía que ver con ese largo proceso de despolitización emprendido en los años setenta y que Pasolini llamaba el 'hedonismo de masas': acceso a mercancías y tecnologías baratas que alimentaban la sociedad material y la imaginación común. La 'miseria vital', compartida en realidad con los jóvenes sublevados en el mundo árabe, parecía amortiguada o compensada en Europa por los privilegios de un consumo menudo, de gadget y pizzas, de ipods y refrescos, que en realidad - aún más que la represión- promovía la infantilización permanente de las nuevas generaciones. No sé cuántos golpes puede soportar un cuerpo; pero hay mucho desprecio en suponer que un alma puede aguantar - o incluso reclamar- un número ilimitado de caricias falsas.  
Los adultos pueden querer solamente dinero o sexo o comida; pero lo natural es que los jóvenes quieran ser adultos y ser adulto, aunque el mundo no lo sea, aunque los padres no lo sean, ha significado siempre lo mismo: ser libre, independiente, digno, dueño del propio discurso. ¿Qué es la juventud? La rebelión, no contra los mayores, sino contra la infancia; el deseo irresistible de abandonar la niñez, la negativa radical a ser tratados como niños.

19 enero 2013

Un fragmento

(...) Temblando fue hasta el velador y cogió el revólver, pero recordó su nueva promesa, y durante un larguísimo tiempo permaneció allí de pie, limpiando obstinadamente con la uña una mancha del tambor. (...)

Horacio Quiroga
'Una estación de amor' recogido en 'Cuentos de amor, locura y muerte'

09 enero 2013

Secretos de agua

Me gusta sentarme en el suelo del baño cerca del calor y ver el vaho en el ambiente. Mirar el cuerpo, cada dedo del pie o cada vello de las piernas. Refugiarme a pensar para escribirlo en el cristal empavonado. Luego borrarlo. Es como tener secretos.

Un instante de Blanca González.

31 diciembre 2012

Mirando a América Latina

A menudo miro hacia América Latina. Porque han pasado por lo que estamos pasando nosotras ahora. Porque me ayuda a entender la desesperanza de las personas de allí que me encontrado por aquí. Porque me gusta mirar. Porque somos hermanas, un poco más hermanas que del resto de personas que lo son sólo por ser personas.

Esta vez, me fui a mirar al Reina Sofía a ver la exposición 'Perder la forma humana. Una imagen sísmica de los años ochenta en América Latina'. Me atrajo, sin duda, su título evocador. Aunque lo que me encontré fue mucho más de lo que un título podía evocar. Encontré ideas, arte, textos, fotos, vídeos, política, agitación, inspiración, acciones, sonrisas y caras honestas en las que nos vi reflejadas.

Aquí os dejo un pedacito de algunas de las cosas que me gustaron. Ni siquiera me dio tiempo a verlo todo. Allí había (hay) muchas muchas cosas, así que... mejor ver.















28 diciembre 2012

Moral anarquista (2)

[...] Dejando a un lado las pasiones más fuertes, pensad en el hombre mezquino que engaña a sus amigos, que miente a cada momento, bien para sacar a cualquiera un cigarro, bien por vanidad necia, bien por placer de hacerlo. Pensad en el empresario que roba unos céntimos a cada uno de sus trabajadores para comprar una joya para su mujer o su querida. Pensad en cualquier otro tipo ruín. Todos ellos se limitan a seguir un impulso; todos buscan la satisfacción de una necesidad, o tratan de evitar lo que, para ellos, sería motivo de dolor.
Casi se siente vergüenza al comparar estos canallas mezquinos con el que sacrifica su existencia por la liberación de los oprimidos y sube al cadalso, como subieron tantos nihilistas rusos o anarquistas de otros países... Tan diferentes para la humanidad son los resultados de estos dos tipos de vida que lo mucho que nos atraen los unos nos repelen los otros. Y, sin embargo, si pudiérais hablar con aquel mártir, con la mujer que va a ser ahorcada, en el momento mismo de subir al cadalso, os diría que no cambiaría su vida por la de los perros del zar ni por la del aprovechado que vive de lo que roba a sus trabajadores. En su existencia, en la lucha contra los monstruos poderosos, encuentra su placer más grande. Todo lo que no sea esta lucha, las pequeñas alegrías del burgués y sus mezquinos problemas le parecen despreciables, tan aburridos, tan tristes... ''Vosotros no vivís, vegetáis - os diría-; y yo he vivido'' [...]
Moral anarquista
Kropotkin 

27 diciembre 2012

Moral anarquista

[...] Hace treinta años, la juventud rusa se planteaba apasionadamente esta misma cuestión. 'Seré inmoral', decía un joven nihilista a su amigo, dando rienda suelta a los pensamientos que le atormentaban.  
'¿Por qué no lo había de ser? ¿Porque la Biblia lo quiere? La Biblia no es más que una colección de tradiciones babilónicas y judaicas coleccionadas como los poemas de Homero, las canciones vascas o las leyendas mongolas. ¿Debo yo volver al estadio intelectual de los pueblos semibárbaros de Oriente? 
¿Seré moral porque Kant me habla de un imperativo categórico, de una orden misteriosa que surge del fondo de mí mismo y me obliga a ser moral? Pero ¿por qué ese imperativo categórico ha de tener más derechos sobre mis actos que aquel otro imperativo que de cuando en cuando me incita a emborracharme? ¡Es sólo una palabra, como la de Providencia, o Destino, inventada para encubrir nuestra ignorancia! 
¿O quizá he de ser moral para dar gusto a Bentham, que quiere hacerme creer que seré más feliz si me ahogo por salvar a un desconocido caído al río que si miro cómo se hunde?
¿O bien, por último, porque mi educación es así, porque mi madre me enseñó la moral? pero entonces debo arrodillarme ante una imagen de Cristo o la Virgen, he de respetar al rey, inclinarme ante el juez que sé es un sinvergüenza, todo ellos simplemente porque mi madre, muy buena, pero muy ignorante, me enseñó una serie de tonterías. 
Tengo estos prejuicios, como todo el mundo, e intentaré deshacerme de ellos. Incluso si me repugna ser inmoral, me obligaré a serlo, como cuando siendo adolescente dejé de tener miedo a la oscuridad, al cementerio o a los fantasmas y a los muertos, cosas todas que cuando niño se me habían inspirado. [...]''

La moral anarquista
Kropotkin