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16 agosto 2020

Intervenzione per la battaglia dell'arte

 








Cuando capiamo la malattia possiamo accedere a la saggeza del grial.
Così come i cristali ci aiutano a guarire, la malattia ci aiuta a ricomporre i pezzi.

14 agosto 2020

Qualunque cosa sia l'amore


Nell'ombra di quello che si mostra, dietro i dolori e i diversi fastidi si trova la vera natura della malattia. La chiave per scoprirlo, come per qualsiasi altar cosa è l’amore.

 

23 enero 2019

Pandilla se hace al nadar


Hay algo de la vida de los vestuarios que me fascina. Siempre me ha fascinado. Es como entrar en otra dimensión. La misma cosa dicha en un vestuario suena a confidencia.

En los vestuarios se ve todo. Lo de las demás y lo de una. Entre la desnuded, el olor a cloro, el sudor, los pelos del coño y el gorro de silicona estirándonos las sienes hay poco que esconder.

Y menos aquí, en Ibiza, donde nos vemos las caras casi todos los días, las mismas. Aunque tampoco podría jurarlo. Ir a la piscina forma parte de mi ritual cotidiano aquí. Cuando cae el sol, hago las últimas cosas que queden por hacer y me voy para allá con marcha ligera. Hago unos largos, lo más rápido que puedo y, con el aliento entrecortado, me meto en el jacuzzi. Termino con un poco de sauna. Rara vez aguanto más de 5 minutos. Y me vuelvo al vestuario.

No suelo hablar. No solía hablar, pero ahora, que llevo tapones para no encharcarme los oidos, menos. Es un buen ejercicio. Escucho mis pensamientos, moldeo mis fantasías, medito, aprovecho para sanarme alguna molestia física, escribo mentalmente. A veces duermo.

Estoy presente y escucho las conversaciones de las pequeñas, de las madres y de las abuelas. Algunas en catalán otras en castellano. Podría llevarme una bolsa de pipas y entretenerme con ello. Es hermoso ser testigo de la normalidad del día a día. Día a día las mismas personas compartiendo, creciendo. Me siento afortunada de poder entender de qué hablan. Aunque más que el contenido, me interesa el color. Los colores mezclándose en el aire. Y yo respirándolos.

Me siento testigo de la vida, de la alegría de las mujeres, de sus rituales, sus cremas, sus cestitas de potinges, sus secadores. Me siento parte de la vida con ellas. Vida a la escucha. Y me pregunto cómo será la vida en el otro lado del vestuario. En el de los hombres. ¿Cómo sonará la vida de ese lado?

Poco a poco empiezo a hacerme amiga de alguna. Vienen a mi... como curiosas.  A otras las conozco de otras cosas, y cruzamos un par de palabras. Y yo agradecida de que vengan, de verlas. A veces alguien me dijo que parecía un muro infranqueable. Nunca supe de qué hablaban.

Hoy:

- Psss psss.

Miro atrás. Es a mi.
La mujer se pone a mi lado frente al espejo.
Levanta la barbilla, pone los labios como un tubo.
Yo no entiendo de qué habla.
Sigue haciendo gestos con la cara, hasta que pillo que es la altura.

- Te llego por la cintura. Metro cincuenta mido. ¿Tú?
- Ayer me robaron 3 centímetros. Mido 1.82.
- Pues yo habría dicho 1,90. ¿De donde eres?
- De Burgos.

Me mira sorprendida.
- ¡Joder con la morcilla!
- Si yo te contara... Ven, vamos a hacernos una foto.
- Vamos. Pitufina y Gargamel.
- ¿Yo soy Gargamel?
- Claro.



31 diciembre 2014

Señoras que se mojan

Foto DISOPRESS
Éramos pocas, pero teníamos un plan. Sencillo, pero un plan: plantarnos ahí con la pancarta y decir bien alto que el agua es un derecho y no una mercancía.

Para llegar a ese punto, casi pierdo la cabeza, entre mails, tuits, asambleas y la M30 que sigue rodando. Aquella mañana, ya todo el plan en marcha, ya todas organizadas, unas por aquí las otras por allá y ahí nos plantamos, decido disfrutarlo abrazándome a las solfónicas y a su canción. Recorriendo las calles cantando 'Mójate mójate yaaaaa, que el agua es un bien común (bien común, bien común) que nos quieren quitar (que nos quieren quitar)'. Una decía: - haz tu los coros. Y la otra hacía lo que le parecía. ¡A ver sino! A mi, por ejemplo, me pareció apropiado destrozarles la canción... Llevábamos ya un rato siendo felices, cuando uno vino a decirnos que mejor no cantáramos. Así que continuamos nuestro camino cantando hacia dentro, ya calentando para la nueva fase 'Ley Mordaza' de esta nuestra democracia.

Y así, cantandito, primero hacia afuera, después hacia dentro, llegamos. ¡Ya! Y nos plantamos. La mala fortuna quiso traernos con el tráfico rodado una lechera de munipas que se quedó varada en la tercera fila. Así que, verdaderamente, nos plantamos muy muy poco. Una lástima.

Uno de los munipas se pegó un saltito. Se dio cuenta de que con una carpeta en la mano no iba a poder cortar la cuerda. Pegó otro saltito, con la carpeta ahora entre la rodillas. Peor. Tuvo que dar un tercer saltito, ya con la carpeta en el suelo, para poder cortar la cuerda. Así que agarramos la pancarta y nos fuimos a la concentración con las mismas. 'Bien común, bien común, que nos quieren quitaaaaar'.

Aquella mañana nos metieron un triple cuando sonaba la bocina. Aprobaron emitir bonos por valor de 1.000 millones de euros en el Canal Gestión S.A. O, lo que es lo mismo, abrieron de par en par las puertas de la privatización del agua de Madrid a pocos meses de las próximas elecciones. También decidieron que, a partir de ese momento, cada vez que esos estafadores de lo público se reúnan, cobrarán 600 euros. Y, en el camino, detuvieron a un trabajador del Canal que también estaba allí. Así que con todo aquello en la mochila: pancarta, detención y triple en tolacara, vuelvo para casa.

Casi vuelvo a perder la cabeza entre mails, tuits, llamadas, preguntas, cansancio, el cable del ordenador pelao, el wifi que no va, mi casa sin luz y la M30 que no deja de rodar. Y solo cuando me recompongo de todo eso, solo cuando mi cabeza vuelve a estar en su sitio, unos días después, miro las fotos.

¿Quién era esa mujer que está a mi lado, bolsa de los recaos en mano? No tengo ni la menor idea. ¿De dónde venía y en qué momento se cogió de nuestra mano? Tampoco.

Pero adoro a las 'Señoras que, en lo que van a comprar cuarto y mitad de chopped, se adhieren a una acción directa en defensa del agua pública'.

Y, en cuanto brinde, me acordaré de ella. Y de todas las personas dignas que aquel día se plantaron en contra de la privatización del agua. Por ellas: Chinchín.

11 agosto 2014

*no

reducir a
escombros
las palabras
carne y hueso.
Quemar la fuerza de
gravedad de las   olivas.
Contener la lágrima de un grifo
seco. Amurallar las emociones como
quien separa los calcetines de las bragas
en un cajón. O pretenderlo. Pánico en la frontera,
no es bienvenida en Tel-Aviv. Iros a cagar. Cuerpos
mutilados, llantos desgarrados a la hora de la comida antena3
hamás ¿Qué? Abrir los libros con bombas, qué se yo… No vengo
aquí a decir nada que todo el mundo    (ese ente)    no haya dicho ya.
Yo solo vengo a decir que no veo a Dios en lo alto de esta  escalera, *




04 julio 2014

Te esperamos con la puerta abierta


Tres mujeres caminando hacia el frente
son tres mujeres que hacen más
que caminar
mirando hacia adelante. 
Huir hacia lo mismo
es no querer distinguir mil
entre tres colores. 
Arrebatar un deseo hecho realidad
por la fuerza
engendra más rabia
de aquella que cabe en las cunetas.  
Reprimir a quienes
proyectan lo grandes
que podemos ser
no hace sino reforzarnos
en que lo seremos.








02 abril 2013

Balcón


Levantarse de la siesta aturdida. Menearse la melena y salir descalza. Darse cuenta de que esa luz no era Jesucristo en el domingo de resurección. Bostezar. Volver a meterse debajo de la colcha. 

21 noviembre 2012

Performans en Florencia 10 + 10


La Austeridad azota sin descanso a las personas de Media Europa...

Aplasta y aplasta cada vez más fuerte a las personas, les quita los trabajos, las casas, las prestaciones sociales... Los servicios públicos se vuelven privados, los bienes comunes dejan de serlo, suben las tasas de todo, sufren también la libertad de expresión y los cuerpos....

Y cuando ya parece que la Austeridad ha ganado, que ya ha podido con todas las personas de Media Europa....

Las personas de Media Europa se levantan cargadas de rebeldía y, sin temor, se dan la mano, crean redes de solidaridad internacional y se dedican ayudarse unas a otras y a presionar y a presionar, a desobedecer y a desobedecer...

Hasta que acaban con La Austeridad y con el FMI y el BCE y el BM, y ya de paso cambién acaban con la OMC (que le tengo yo ganas desde hace tiempo) y con el estado genocida de Israel. Además, el delta del Níger vuelve a estar sano sanote, como estaba antes de que Shell lo destrozara todo.
Fin

(Así son las cosas en MundoDo)




04 noviembre 2012

Los números:

Este niño de sudadera roja, junto a otras cincuenta familias, han conseguido ocho alquileres sociales, después de catorce días de acampada en Bankia.
En más del ochenta por ciento de los más de quinientos desahucios que se ejecutan a diario en Expaña se ven niños implicados. Niños que, en la mayoría de los casos, sufren trastornos de conducta. Pero eso no son números.

20 octubre 2011

Tú y tu maldita conciencia

Ves esta imagen, vertical. Das al scroll hacia arriba y hacia abajo un par de veces, para verla bien. La vibración del color naranja te llena de energía, primero. La negación del calor,  el negro, te hace sentir triste, después. Mucho naranja para tan poco negro, piensas.
Y eso que aún no sabes nada. O sí, lees las noticias y además no eres tonto. Sabes que eso es un fuego. Y que nadie asará chuletas. Sabes que eso es Galicia, que es uno de los doscientosdieciséis incendios que se produjeron el pasado fin de semana. Prefieres ver el número escrito, porque así se hace más honor a la cantidad de hectáreas arrasadas, cincomiltrescientascuarentaydoscomasesentayseis.
Ahora que has caído en la cuenta, te parece que, definitivamente, falta bastante negro en la imagen. Quieres contribuir a ello. Pero te gustaría no tener que llegar al último recurso. Los bosques te gustan, pero no tanto como para eso.
Lo primero que se te ocurre es hacerte bombero, pero no puedes: te dan miedo las alturas. Lo desechas.
Miras a tu alrededor. Te acuerdas de la tarifa plana que acabas de contratar. Coges el móvil. Llamas al delegado de la Xunta, a ver si te dice en qué puedes ayudar. Su secretaria dice que no está, que se ha ido al fútbol. ¿Cómoooo?, le dices. A ver al Madrid, te responde. Ahora todo te cuadra: es ese tipo de persona. Cuelgas. Tienes que pensar más. Pensar más y mejor. Te das golpes en la cabeza. (¡No, contra la pared no! Con las manos, con las manos.
No consiste en partirse la crisma.) Te tranquilizas, respiras hondo, quieres evitar el último recurso. Eso es todo.
Barajas la posibilidad de organizar una manifestación gigantesca, ahora que la gente le esta cogiendo el gustillo a salir a la calle, estás seguro de que sería un éxito. Pero no sabes ni por dónde empezar, mailing masivo, a qué hora sería y dónde, contra quien es esta manifestación, quién va a hacer las pancartas, a quien hay que pedir los permisos, qué permisos hay que pedir... demasiado tomate. Además, razonas, muchas personas gritando no cambiarán que los árboles se hayan quemado. Y según estás pensando eso ya te estas arrepintiendo porque, amigo mío, eso, justamente eso, te lleva derechito al último recurso.
¡Mierda!, eso es lo que dices. Tendrás que plantar un árbol. 

Foto: MIGUEL RIOPA (AFP) en EL PAÍS

14 septiembre 2011

Instinto animal

Te vi a lo lejos. Tú y tu melena larga y tus piernas fibrosas y peludas ejercitándose al ritmo de una carrera frenética. Como enloquecido, entrabas en el agua, nadabas un rato, salías, empapado, corrías por la arena, te sentabas, te rebozabas en la arena, te levantabas y tus pies, por la presión, se enterraban en el fango, que  tus muslos, a base de fuerza, sacaban sin esfuerzo. Te veía tan atlético, los músculos contrayéndose y relajándose, tan lleno de vida, respirando con tanta energía, tan animal... no podía dejar de mirarte.
La mera contemplación de esa tarea tuya, infinita y estúpida, si se quiere, me entretenía de forma espectacular. Y eso que eran muchas las distracciones de ese lugar semiestancado, las barquitas, el ajetreo de los chavales haciendo una fogata, el tractor arando el campo en lo alto de la loma, la quietud del agua, la niebla acechando, cualquier cosa, las huellas de las pisadas en la arena,  cualquiera. Cualquiera que fuese eso otro se diluía alrededor de tu silueta, perdía interés, parecía poca cosa. De pronto, reparaste en mí y, como si yo fuera positivo y tu negativo, caminaste hacia mí a paso ligero, seductor, seguro de tí mismo, arrebatador. ¡Hasta me guiñaste un ojo! Yo me puse nerviosa, el corazón empezó a bombear sangre y más sangre y venga sangre, las manos sudando a mares y la cara de tonta. ¿Y si te acercabas demasiado? Sin embargo, antes de poder completar la magia del imán, a dos míseros metros de mí te paraste. Tu dueña tiró un palo al agua y saliste pitando a buscarlo.

11 agosto 2011

La vida bajo tierra



Zanahoria 1: Uy que rasca de repente.
Zanahoria 2: Y que lo digas, ¡este aire viene colado!, ¡y cuánta claridad! apenas puedo abrir los ojos.
Zanahoria 1: Pues ni te molestes, no duraremos mucho aquí arriba.
Zanahoria 2: ¿Por qué dices eso? Todavía nos queda mucho por crecer... No me asustes.
Zanahoria 1: No, querida... estas pánfilas nos han sacado antes de tiempo de la tierra. Aquí ya no podremos crecer más. Sólo nos queda someternos a nuestro destino de ensalada.
Zanahoria 2: ¡Noooooooooooooooooo! Con la de cosas que me quedaban por hacer... justo ayer me hice amiga de un nuevo gusano. Jo, qué majo que era. Me hubiese gustado hablar más con él.
Zanahoria 1: Ya, yo también le vi ayer por el subsuelo. Tenía una cara de lo más simpaticona. Pero... pensar en eso es inútil, ahora hay que mirar hacia adelante.
Zanahoria 2: ¿Y eso en qué se traduce? ¿Nos resistimos?
Zanahoria 1: Es complicado, ellas nos ganan en número. Son tres.
Zanahoria 2: Tienes razón. Entonces, ¿qué?
Zanahoria1: Entonces nada. Sólo podemos aprovechar estos últimos momentos juntas. Ven, abrázame fuerte... te echaré tanto de menos....
Zanahoria 2: Ven aquí, tonta. Ha sido un gustazo vivir enredada a ti.
Zanahoria 1: Ay, tú siempre tan dulce y tierna... eres de lo mejorcito de la huerta, que lo sepas.
Zanahoria 2: Na... sin ti me hubiese aburrido como una ostra.
Zanahoria 1: Lo hemos pasado bien, la verdad es esa.
Zanahoria 2: Muy bien.
Zanahoria 1: ¡Uy! parece que ya nos separan....Te deseo un viaje espectacular amiga ten cuidado con los jugos gástricooooooos...
Zanahoria 2: Lo tendrééééééé...

09 agosto 2011

Say Cheeeeeeese

Cameraman: A ver, aguantadlo bien que se me sale del encuadre.
Constipated man on the right: Joe, macho, pues dale zoom out.
Cameraman: Que haríamos sin tí en el cuerpo, listillo, ¿no ves que no puedo, que llevo óptica fija?
Constipated man on the right: Chico, cómo te pones, yo qué sabía...!
Boldman on the left: Venga, dejaros de historias. Acabemos con esto cuanto antes, yo le agarro por el pescuezo.
Tallman on the left: Venga, y yo por la cabeza.
Riot shield man: Venga, y yo por el hombro.
Man on the back: Venga, y yo por el otro.
Constipated man on the right: ¡Qué bien lo hacéis chicos!, ¡qué maestría!, ¡qué dominio!, ¡qué..
Everybody all together: ¡Que te calleeeeeees!
Constipated man on the right: Glup...
Camera man: Y tú no te rías, que le restas dramatismo a la foto.
Black guy: ¿Cómo no me voy a reír? Esto es mejor que los Monty Pyton en sus mejores tiempos.
Camera man: Dale, ponte serio, que todavía tenemos que hacer 30 fotos...
Bold man on the right: Ay que joderse, los jóvenes de Oriente Próximo levantándose para pedir más libertad, y estos de Londres por una televisión de plasma de 42 pulgadas...
Black guy: Eso es mentira, que yo me pillé una Blackberry.
Bold man on the right: pfffff.... Odio mi vida.

03 agosto 2011

Que viene el Papaaaaa


Antonio M. Xoubanova, publicado en El Mundo.
 Señora: Perdone señor agente, ¿sería usted tan amable de indicarme donde está el campamento de los jóvenes?
Agente: Pues lo siento señora, pero está en la basura.
S: ¿Cómo dice? Es que no oigo bien del lado izquierdo.
A: Pues nada, que esta mañana hemos tirado todo el campamento a la basura.
S: ¡Ay Dios!¿Pero cómo va a ser eso?
A: Es que viene el Papa a Madrid y nos han dicho que no le gustan las melenas ni los campamentos urbanos.
S: Ah ya... ¿Y los chicos? ¿Y mi nieto?
A: Los chavales se han ido de la plaza. Les despertamos a las seis de la mañana, pensando que así podrían aprovechar bien el día. Y nada, la verdad es que se portaron muy bien, se fueron sin rechistar.
S: Si, se les ve que son buenos chicos, si. Mi Rafita desde luego siempre ha sido muy responsable, siempre ha sido muy aplicado, traía buenas notas a casa y eso. Luego... si que es verdad que nos vuelve a todos un poco locos con lo de la injustia, las desigualdades y todas esas cosas que le preocupan, que si no compres esto, que si firma aquí, que si porque votas a estos o aquellos sinvergüenzas... así se pasa el día. No sé, yo de la mitad no me entero, pero le escucho porque veo que le importa. Es mi único nieto ¿sabe?. Yo le quiero con locura, es muy cariñoso, siempre que viene al pueblo...
A: Perdone señora, pero tengo lío, mire cómo tengo esa entrada, ¿le puedo ayudar en algo?
S: Si ya veo ya... que no se van ni con agua caliente... jejeje El caso es que yo había quedado con mi nieto en el punto de información, le traía algo de comida casera, que el pobre aquí todo el día metido estaba comiendo malamente. ¿Usted me podría ayudar a encontrarlo?
A: Me temo que no, señora, como le digo tengo bastante trabajo. Además, no sé cómo podría ayudarla.
S: Bueno, pues no se preocupe, no se preocupe, que yo me arreglo. Muchas gracias, ha sido usted muy amable.
A: Gracias, pero... perdone, ¿dónde va?
S: ¡Anda! Pues al medio de la plaza para que mi nieto me vea. Seguro que está entre toda esa gente en las entradas de la plaza. Él vendrá a buscarme, es muy listo ¿sabe?
A: Lo siento señora, pero no puede pasar.
S: ¿Cómo no voy a poder pasar? La plaza es de todos ¿o no?
A: Si claro, pero no dejamos pasar por motivos de seguridad. Es por el Papa, que viene a Madrid.
S: Sí, eso ya me lo ha dicho, pero comprenderá que yo no me voy a ir de aquí sin darle la comida a mi nieto después de todo el viaje. Además, llegar hasta aquí para hablar con usted me ha costado una sarta de chorizo de cantimpalo.
A: ¿Cómo dice?
S: Lo que oye. Se la he dado a ese, al que tiene los brazos en jarras. Que sino no me dejaba entrar...
A: Bueno, siendo así el caso.... pase, pero no arme mucho jaleo, que las masas se encienden por menos de nada. Si yo le contara....
S: Muy bien hijo, puede estar tranquilo. Muchas gracias. Que el Papa le bendiga.
A: Muchas gracias señora. Que tenga un buen día.
S: Lo mismo. Rafitaaaaaaaaaaaaaaa, Rafitaaaaaaaaaaaaaaaaa, que viene el Papaaaaaaaaaaa!

02 agosto 2011

Excusas de verano para tii

Querida Glandys. Esta tarde la faena se me ha acumulado terrriblemente. Tengo mil cosas que hacer. ¡Pero mil!. Intentare ir ligera. A ver... hare lo que pueda por terminar lo antes posible, pero lo mas seguro es que no pueda ir a tu fiesta sorpresa. Ya lo siento hija.
(perdona las faltas, escribo desde la blackberry)

01 agosto 2011

Este cuento se ha acabado


...y al final la sirenita se dio cuenta de que había sido estúpida persiguiendo a ese príncipe. Por su culpa, perdió la voz y a punto estuvo de desvanecerse. Menos mal que las hadas del viento la llevaron a las alturas para que pudiera conquistar un alma inmortal sin tantas complicaciones...

(con la de peces que hay en el mar...)

29 julio 2011

El viaje


En ese instante hasta esas enormes torres metálicas me parecieron bonitas. Como si las observara por primera vez, intenté averiguar qué hacían allí, mientras me mecía el traqueteo del autobús y la música aquietaba mi ánimo. Extrañada, pensé que quizás estaban allí para guiarnos, para que no nos perdieramos, o que a lo mejor sólo querían acompañar a los campos en su plana soledad y jugar con ellos a las sombras eternas y enredadas. Después, pensé otra cosa. A saber qué. Ahora ya sólo recuerdo mis parpados pesando mil toneladas y un sueño horroroso que me fulminaba. Nada más. Al despertar, me entretuve despegando la baba seca de mi camiseta. Y eso... pues... me llevo un ratito.

30 junio 2011

¡Chincha!


Chincha reviiiincha, que tengo 6 aaños, que tuu ni te acueerdas,
deee lo que eera.

¡¡NA na na na NA!!

29 junio 2011

Osos amorosos


- Ay Espe, te ves divina con ese traje rosa.
- Gracias Alb, a ti tampoco te queda nada mal ese azul. Te hace más apuesto.
- Gracias, gracias. Me gusta porque es discreto.
- Como tú...
- ¡Vaya! Gracias. Supongo que no me queda otra. ¡Ojalá tuviera tu maestría con los medios! que lo mismo te pones el maillot de Contador, que das una clase de inglés a jovenzuelos de los colegios públicos, que te pones fina a pepino. Y siempre eres la diva. ¡Qué clase!
- jeje si, me gusta estar en el ojo del huracán, no me gusta perderme nada. Aunque a veces he tenido que salir corriendo... me acuerdo aquella vez con Rajoy en el helicóptero. Me podía haber fracturado cualquier cosa...
- Si, pero saliste airosa, como siempre. Además, el asunto te hizo ganar popularidad.
- Puede... mis fans me adoran.
- Si es que eres un ejemplo a seguir. Y todavía no te han pillado en ninguna... ¡Eres lo más!
- Bueno, bueno... que me vas a sonrojar. Cada uno tenemos nuestro estilo. Tú, en cambio, eres un as ganándote a todo el mundo, con ese tono sosegado, tu tranquilidad... también tengo mucho que aprender de tí, no creas...
- Gracias Espe. Tus palabras me dan fuerza.
- Me alegro. La verdad es que eres un buen hombre, me arrepiento de todas las cosas feas que he dicho de tí. De verdad que lo siento. ¿Me perdonas?
- No te preocupes. Agua pasada no mueve molinos.
- Gracias. Eres un cielo. ¿Me das un besito para que todos vean que somos amigos?
- Cómo no, con mucho gusto. A tu edad y sigues estando espléndida, ven aquí...
- Pero sin lengua ¿eh? No te envalentones...

28 junio 2011

Una mañana de verano


Las espigas granadas
tiñen el paisaje
de rubio platino.

El sol
rabioso
aplana
las cabezas
de los caminantes.

Masas de aire
caliente
nos azotan
en el quad,
mientras subimos
al cerro.

Ciento ochenta grados
de páramos
desaturados
nos aquietan
el ánimo.

La canícula
pixela el cielo.
Por eso
el horizonte
es más infinito
hoy.

La cerveza
se acaba.

Descendemos
a trompicones
por el camino
agrietado,
divirtiéndonos
con el juego
de las ruedas
en la tierra
quebrada.

Rodando,
ya en carretera,
abrimos bien la boca
para tragar
vientos de 70 km/h.
(y algún bicho)
Dejamos las melenas
a su aire,
permitiendo que se enreden
a su antojo.

No decimos nada.
Simplemente,
vivimos el momento
perfecto
de una mañana
de verano.


...Y llegamos puntuales
a la procesión...