No se oye nada.
Nada.
Se oye el rumor de las hojas de nuestro árbol.
los pájaros.
Si me muevo, el agua.
Si no me muevo, a lo lejos, la autovía.
Hace poco se han oido las campanas de las iglesias.
Aquí hay dos.
Tañiendo a destiempo.
Con ritmo.
alegría.
Hoy media Castilla está interrumpiendo el silencio a la hora del vermút.
Las dulzainas y los cohetes de esos de los pueblos que se lanzan con una tablilla acompañando alguna procesión y algún baile echado a la virgen.
Yo hoy le bailo a esas molestias con las que he amanecido.
La paletilla derecha.
Y el glúteo derecho.
Alguna otra cosa más también.
Seguramente debido a mi sexto mes de embarazo.
A las noches revueltas.
Yo que sé.
Hoy aprovecho mi momento de soltería,
sin Miguel, ni Álvaro, ni Félix.
Ni cosas de curro que sacar adelante.
Hoy aprovecho que la meditación, duerme-vela de dos horas de la mañana
me deja disfrutar de esta quietud.
De (ya) mi casa.
De mis (siempre mías) molestias.
De este vacío.
(no siempre pasa)
Primero que hace mucho que no había espacio para el vacío.
Después, que se vienen sucediendo tormentas.
La separación, el duelo, los dramas, reales e inventados,
los vecinos rompiendo mi silencio con sus vidas.
Hoy solo sumerjo mi cuerpo en el agua calma, fría.
Y observo-disuelvo mis tensiones.
Hago movimientos lentos con mis brazos largos.
Genero ondas que acarician mi cuerpo.
Algunos remolinos se convierten en agujeros al llegar a la superficie.
Después, paro.
Bebé para también.
Pienso que mucha de esta quietud es él.
Ella.
Todo el mundo quiere saber qué es.
Es un ser humano.
No hace falta saber más.
Quién es el padre todos lo saben.
No porque me pregunten a mi.
Aquí hay cosas que no se preguntan.
Solo se cuchichean.
Bebé es esta misma belleza de la Castilla profunda.
Donde nada pasa.
El aire abanicando las hojas de los pocos árboles.
El amarillo de los campos segados metiendose en el ojo.
La quietud.
El silencio.
Nada.
Este bocadillo de jamón York y queso con pan de Ceballos que me acabo de zampar.
La oportunidad de perder el tiempo
de puro tenerlo.
Y pa qué más.
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